Un pequeño viaje a Guadalajara a probar una moto

Un pequeño viaje a Guadalajara a probar una moto

Hace unos días recibimos la invitación de Honda de México, era para manejar su Honda Navi, que si bien se había presentado el año pasado, ahora querían presumir que esta moto se hace ya en México junto a otros nueve modelos. En DestinoViajero les queremos contar este viaje desde otra perspectiva, los lugares vistos.

Todo comenzó por la tarde, ya que nos reuniríamos en el aeropuerto de la Ciudad de México el cual si bien tenía menos gente de lo habitual si contaba con largas filas en los mostradores para documentar. Justo en este punto me llamó la atención el poco sentido de las medidas sanitarias, y es que por un lado tenías que mantener la sana distancia, te aplicaban alcohol en gel, y tomaban temperatura, pero el avión iba abarrotado, y bueno, adiós al carrito de servicio con bebidas y botanas.

Nuestro grupo era nutrido, 14 personas hacíamos el vuelo y al llegar a Guadalajara todo se repitió, otras buenas capas de gel al igual que el transporte que nos llevaría al hotel. La sorpresa es que nuestro destino fue el Hard Rock Hotel Guadalajara, donde además de recibirnos con más gel y termómetros digitales, adecuaron una parte para el registro directo, para luego quedarnos un rato en el bar, momento ideal para conocer las instalaciones de la recepción, con un arte que evoca al rock.

En varios pisos había guitarras firmadas por artistas, aunque en algunos casos era de reggaetón o música pop, lo que dista mucho del enfoque rockero, pero bueno, imagino que todo era por la música. Por fin en mi cuarto, y noto un diseño un tanto clásico con elementos actuales y una decoración con un cuadro con Rhiana… muy rockero el asunto, pienso dentro de mí. El hotel es muy cómodo y ofrece muchas amenidades, hablando del cuarto tal vez solo encontré dos malos detalles, uno el estado de algunos muebles y paredes, y la otra el aislamiento acústico de los cuartos, y es que me tocó escuchar a una pareja disfrutar en otro cuarto…

En cuanto a las comidas, básicamente fueron todas en el hotel, lo que me dejó con las ganas de algo más, autóctono por así decirlo, es decir, unos buenos tacos de birria bien remojados en su consomé o al menos una torta ahogada bien picosa, ni modo, será para otra ocasión.

Al día siguiente sería la emoción, luego de un desayuno ligero tomaríamos las motos para rodar por las calles de Guadalajara hasta llegar a la planta de El Salto de Honda. La Navi la pude manejar en la presentación del año pasado, pero la ruta no fue adecuada, por lo que el veredicto quedó en el aire, esta vez la marca no se arriesgo y el trayecto fue hasta eso divertido en esa moto que parece un juguete.

La Honda Navi, podríamos decir que es una antigua Monkey para las nuevas generaciones, aunque la Monkey sigue existiendo no se comercializa en todos los mercados, lo cual creo que es un gran error. Esta Navi ofrece un pequeño motor de 110 cc con casi 9 hp y un contenido peso de 101 kg. Con estos datos la amrca presume un consumo de 60 km/l y una velocidad máxima de 81 km/hr. Para ser sinceros es un scooter con forma de moto y eso no es malo, al contrario, tiene más estilo, y se mueve muy bien entre el tránsito citadino, además de tener una buena suspensión para soportar los caminos.

Llegamos a la planta de Honda, donde además de ponernos más gel, nos equiparon con gorras, lentes de protección y una careta transparente, además del cubre bocas, me quejé y sentí sofocado, pero se me quitó al ver a los trabajadores de la línea de producción con todo eso y realizando sus labores, un aplauso a ellos.

Ver una línea de producción siempre será sorprendente, y aunque no faltó el colega mencionando que “son mejores otras plantas de motos caras alemanas”, ya saben en todos lados hay de esos… Pudimos ver desde el momento que sacan los motores de la caja (sí, solo se ensamblan las partes) hasta el armado de suspensiones, chasis y detalles, para luego salir y probar el encendido y listo, una moto casi cada minuto y medio, así se las gastan.

El siguiente punto fue el kartódromo Checo Pérez, con unas instalaciones realmente buenas, aunque al personal que atiende como que le falta un curso de amabilidad. Ya en pista noté que por desgracia solo usamos una pequeña parte del trazo, donde primero tuvimos algunas pruebas y vueltas libres, fue divertido por lo trabado del trazo, además el pavimento estaba en perfecto estado y limpio por lo que daba confianza para curvear.

Al final tuvimos una actividad extra que fue una carrera de karts cronometrada, donde tuvimos la oportunidad de quedarnos con el segundo lugar sobre otros 20 tiempos, nada mal, todavía me acuerdo como manejar un coche/kart.

Regresamos al hotel con mucho tiempo libre sobre el itinerario que teníamos, y algún escandaloso grito “nos vemos en la alberca” y bueno, no pude resistir el llamado. La alberca estaba en el piso 26 con una gran vista de la ciudad y agua templada, aunque un aire frío que nos hacía pensar nuestra salida. Al final del día en el evento del cierre en el Bar (justo junto a la piscina) las personas de Honda de México nos dieron unas palabras y un gran presente del artista plástico Álvaro Cuevas, una pieza cerámica que emula a un avioncito de papel llamado “Huella de Libertad”.

Lo que me quedó de este vieja fue en primer lugar el poder nuevamente salir a manejar una moto nueva, llevábamos encerrados mucho tiempo, conocer el Hard Rock Hotel del cual la verdad esperaba algo más, competir contra los colegas del medio en karts y pensar que tengo que regresar a Guadalajara pronto para comer, beber y visitar, sí, en ese orden.

 

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